La flexibilidad, la gestión por objetivos y unos horarios más racionales son ámbitos de actuación para las organizaciones durante todo el año
Madrid, 22 de octubre de 2026. El próximo domingo 25 de octubre España retrasará sus relojes una hora en línea con sus vecinos europeos. Una cita que vuelve a poner sobre la mesa cómo utilizamos el tiempo y qué margen tenemos para organizarlo mejor. Con motivo del cambio de hora, la Comisión Nacional para la Racionalización de los Horarios Españoles, plantea una reflexión sobre la relación entre los horarios laborales, el descanso, las responsabilidades familiares y la vida personal.
La decisión sobre mantener o eliminar los cambios estacionales forma parte de este debate. También lo hacen cuestiones presentes durante todo el año: a qué hora terminamos de trabajar, cómo se distribuyen las reuniones, qué capacidad tenemos para adaptar la jornada o cómo encajan los horarios laborales con los escolares y los de atención a personas dependientes.
Desde la perspectiva de la conciliación, estas cuestiones permiten trasladar la reflexión a decisiones concretas dentro de las organizaciones. Revisar las prácticas de trabajo y escuchar las necesidades de los equipos ofrece un punto de partida para identificar dificultades y diseñar medidas adaptadas a cada actividad.
El descanso y el tiempo personal en el centro de la reflexión
Dos cuestionarios impulsados por efr, uno dirigido a entidades de la comunidad de empresas con certificación efr en conciliación (www.soyefr.orf) y otro difundido en la red social LinkedIn, aportan una aproximación a estas inquietudes. La mayoría de respuestas (82%) abogan por eliminar el cambio de hora de otoño y primavera tal y como se viene reclamando especialmente tras los resultados de la encuesta europea que mostraron una muy significativa proporción de respuestas a favor de la erradicación.
El sueño y el descanso son el ámbito de afectación del cambio de hora más señalado en ambas consultas: aparecen en el 68% de las respuestas de entidades efr y en el 65% de las recogidas en LinkedIn.
Aunque se trata de percepciones y no de mediciones de salud, los resultados muestran la relevancia que las personas participantes conceden al descanso cuando reflexionan sobre los horarios.
La consulta de LinkedIn también apunta a una preocupación más amplia: la mayoría de los participantes consideran que los horarios habituales en España dificultan organizar la vida cotidiana, de forma clara o en algunos aspectos. La mejora más seleccionada es contar con horarios laborales o de estudio más racionales, seguida de dormir y descansar mejor.
Donde no parece existir un consenso es a la hora de elegir el horario de invierno o de verano con una proporción muy similar de respuestas y preferencias. Desde esta Comisión siempre hemos insistido en la necesidad de homologarnos con la mayoría de geografías y países, donde el mediodía o las 12h, coincide con el cenit solar o su punto álgido, mientras que en nuestro país sucede a las 13h en invierno y a las 14h en primavera-verano, lo que implique amaneceres y atardeceres más tardíos creando una disfunción que deseamos corregir, recordando que el horario finalmente elegido no influye en las horas de sol que serán las que nuestra longitud y latitud geográfica determine, pero sí puede influir en nuestro bienestar a través del impacto en los ritmos circadianos y en la organización y usos del tiempo y en particular el laboral.
¿Qué pueden hacer las organizaciones?
La gestión eficiente del tiempo ofrece a las organizaciones un ámbito de actuación propio. La previsibilidad de las jornadas, la flexibilidad cuando la actividad lo permite, la planificación de reuniones y la revisión de turnos y cargas de trabajo son cuestiones que pueden examinarse desde la gestión de la conciliación.
El punto de partida debe ser conocer las necesidades de las personas y las exigencias de cada puesto. Una medida útil para un equipo con autonomía horaria puede requerir otro planteamiento en actividades sujetas a turnos o atención al público. Por ello, las soluciones necesitan objetivos claros, criterios de aplicación y seguimiento.
En el cuestionario dirigido a entidades efr, el 64% selecciona la productividad basada en objetivos y no en la presencia como una prioridad para gestionar mejor el tiempo, y el 40% señala una mayor flexibilidad horaria. Estas preferencias sitúan el foco en cómo se organiza y se valora el trabajo.
De la reflexión a una gestión continuada de la conciliación
El cambio de hora constituye una oportunidad para abrir esta conversación y mantenerla a lo largo del año. Para avanzar, las organizaciones pueden revisar cómo sus horarios y dinámicas de trabajo encajan con las necesidades de descanso, cuidado y vida personal de sus equipos.
La iniciativa efr propone abordar estas cuestiones desde una gestión continuada de la conciliación: escuchar, identificar necesidades, establecer medidas y evaluar su funcionamiento. Este enfoque permite que la organización del tiempo forme parte de las decisiones habituales de gestión de personas.
Las consultas también recogen un apoyo mayoritario a eliminar el cambio estacional, aunque con diferencias entre ambos grupos sobre el horario que debería permanecer. Esta diversidad recuerda que el debate requiere considerar distintas realidades personales y organizativas.











